jueves, 24 de febrero de 2011

Bloque II, Práctica I. El Relieve Penínsular.


En el relieve peninsular se distinguen:
A. La Meseta, inclinada hacia el Atlántico, constituida por materiales antiguos, que ocupa el centro y el occidente de la Península Ibérica. Está accidentada en su mitad por el Sistema Central, que la divide en dos altiplanicies: la submeseta norte, por la que discurre el río Duero, y la submeseta sur, por la que discurren los ríos Tajo y Guadiana
B. Los rebordes montañosos de la Meseta. Formados en los bordes de la Meseta que en la orogénesis del terciario es un bloque antiguo rígido: Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Morena
C. Las cordilleras periféricas. Los Pirineos, las Cordilleras Béticas y el Macizo Costero Catalán
D. Depresiones externas a la Meseta, formadas por las cuencas de los ríos Guadalquivir y Ebro


*.- El núcleo de la Península Ibérica está formado por un conjunto de tierras altas que forman la Meseta.
*.- En el norte, la Meseta está bordeada por la Cordillera Cantábrica, orientada de oeste a este.
*.- El borde nordeste de la Meseta lo forma la Cordillera Ibérica.
*.- Entre este sistema montañoso y los Pirineos se extiende el valle del Ebro, cerrado hacia el Mediterráneo por las Cordilleras Catalanas.
*.- En el sur, Sierra Morena separa la Meseta del valle del Guadalquivir, limitado además por las Cordilleras Béticas.


La Meseta ocupa más de la tercera parte de la Península y está dividida en dos partes por el Sistema Central, que se prolonga en Portugal hasta la Serra da Estrela.
*.- La Meseta norte tiene una altitud media de 800 m;
*.- la Meseta sur es menos elevada; en su centro la altitud es de 600 m pero está inclinada del este (800 m) hacia el oeste (200 m).
La Meseta es un macizo formado por rocas antiguas y levantado en la era terciaria.
Esas rocas antiguas, que caracterizan los relieves de la zona más occidental, desaparecen bajo una cubierta de sedimentos, de la era terciaria, sobre los que discurren el Duero en la Meseta Norte y el Tajo y el Guadiana en la Meseta sur.


En la Meseta norte la topografía diferencia tres sectores:
*.- Al norte y  al Este se desarrollan páramos, tierras planas, elevadas y pedregosas;
*.- en el centro, la campiña es una llanura ondulada arcillosa;
*.- al oeste, donde la Meseta no está cerrada por ninguna cadena montañosa, se extiende la penillanura zamorano-salmantina en la que afloran los materiales antiguos.


En la Meseta sur los Montes de Toledo separan las cuencas hidrográficas del Tajo y del Guadiana.
Forman un conjunto de alineaciones montañosas de rocas muy antiguas cuyas cimas no sobrepasan los 1.600 m.
Aparte de los Montes de Toledo se distinguen en la Meseta sur grandes unidades de relieve:
*.- las llanuras del este, en algunas de las cuales aparecen manifestaciones volcánicas o importantes fenómenos cársticos en otras;
*.- el valle del Tajo, que discurre en una fosa tectónica; la penillanura extremeña


El Sistema Central, que divide en dos a la Meseta, está formado por un conjunto de bloques separados por fallas y desnivelados por el plegamiento alpino.
Las sierras que lo forman están separadas por puertos por los que se establecen las comunicaciones entre la Meseta norte y la Meseta sur.


La Cordillera Cantábrica aísla  de las influencias oceánicas a la Meseta norte.
Sus picos alcanzan con frecuencia los 2.000 m. de altitud lo que hace difíciles las comunicaciones terrestres entre la Meseta y el litoral cantábrico.
Fue plegada durante la era primaria y de nuevo levantada y fracturada por los movimientos tectónicos del terciario.
La glaciación cuaternaria ha modelado los relieves dando origen a circos glaciares y morrenas.
Su sector occidental está formado por materiales primarios en los que los ríos han excavado valles profundos. En el sector central-oriental son abundantes los fenómenos cársticos.
Hacia el noroeste la Meseta se prolonga por los macizos antiguos de Galicia y de Tras os Montes de Portugal.


Galicia está constituida por un macizo antiguo: el Macizo Galaico es prolongación del macizo antiguo que constituye la Meseta,  fracturado en el terciario, que termina en una costa recortada por rías, estuarios más largos que anchos, orientados según las fracturas del macizo antiguo.
La erosión de sus relieves se debe sobretodo a la erosión fluvial


Las cadenas montañosas de la periferia de la Meseta, a cuya posición se debe en buena medida  la distribución de las precipitaciones en la Península Ibérica, se originaron en la era terciaria.
Son relieves plegados y en ellos se alcanzan las mayores altitudes de la Península Ibérica: más de 3.000 m. en los Pirineos y más de 2.000 en las otras cordilleras


Los Pirineos  hacen frontera entre España y Francia a lo largo de 435 km.
Su eje está formado por rocas antiguas y sus zonas externas por rocas más recientes.
En esta cordillera aparecen las más importantes formas de erosión glaciar de España, debidas a las glaciaciones de la era cuaternaria.
Las mayores altitudes aparecen en el eje de la cordillera (Pirineo Axial) formada en materiales antiguos.
Los materiales más recientes, secundarios y terciarios, aparecen a ambos lados de eje (Prepirineo) plegados en la orogénesis alpina.
El modelado glaciar (circos y artesas, numerosos y pequeños lagos) ha sido muy importante.
Hoy sólo quedan algunos pequeños glaciares por en cima de los 3.000 m.


Las Cordilleras Béticas son la mayor unidad de relieve montañoso de la Península Ibérica.
Se extienden desde el golfo de Cádiz hasta el Mediterráneo alicantino unos 700 km.
Se distinguen en esta cordillera dos unidades separadas por los llamados surcos intrabéticos.
*.- El primer sector lo forma la cordillera penibética en la que se encuentra Sierra Nevada y en ella El Mulhacén (3.482 m.) que es la cima más alta de la Península.
*.- El segundo sector es el subbético  de relieves montañosos más bajos que bordean el valle del Guadalquivir, formadas en materiales secundarios y terciarios.
*.- Entre la cordillera Penibética y las montañas subbéticas, el tercer sector es el de las hoyas o surcos intrabéticos rellenados por sedimentos terciarios y cuaternarios


El Sistema Ibérico.
Constituye una amplia zona montañosa de relieve complejo formado por una serie de conjuntos montañosos y de depresiones.
No tiene los caracteres de una cordillera alpina porque esas depresiones y pequeñas cuencas hacen que no muestre el verdadero carácter de una cordillera alpina, compacta y de relieves destacados.
En sus relieves más altos hay formas glaciares que prueban la extensión de los hielos en la Península durante el Cuaternario


Sierra Morena no es una cadena montañosa sino un escalón que separa la Meseta sur del valle del Guadalquivir.
Su aspecto de sistema montañoso resulta de la erosión fluvial que ha modelado un relieve de sierras y valles profundos de grandes desniveles.
Esta sierra morena, por el color oscuro de las rocas y de la vegetación, en la que la actividad agraria encuentra el obstáculo de las pendientes y de la falta de suelos, no fue colonizada hasta el siglo XVIII y fue refugio del bandolerismo.
La diferencia ente el paisaje de Sierra Morena y el de las tierras andaluzas marca uno de los más intensos contrastes paisajísticos de la España peninsular.


La Cadena Costero Catalana representa una barrera de 250 km. de longitud y entre 30 y 40 km. de ancho que separa la depresión del Ebro del Mediterráneo.
Su relieve es de una gran complejidad debido a su fragmentación en numerosas unidades


Los valles del Ebro y del Guadalquivir tienen también su origen en los plegamientos alpinos.
Se hundieron y se rellenaron con sedimentos durante la era Terciaria.
El relleno sedimentario del valle del Ebro es continental y el del Guadalquivir es de origen marino.
*.- El valle del Guadalquivir está abierto al Atlántico a través de marismas y dunas.
*.- El valle del Ebro queda aislado del Mediterráneo por las Cordilleras costeras catalanas.


Los paisajes de ambas depresiones son distintos:
*.- El Ebro atraviesa relieves abarrancados y estepas polvorientas amenazadas siempre por la sequía;
*.- El Guadalquivir relieves de lomas y colinas onduladas, de campiñas donde crecen viñedos y olivos.

Presentación del relieve de España

Comentario de un Mapa del Roquedo Penínsular

martes, 22 de febrero de 2011

Boque II. Práctica 4, La distribución de las precipitaciones en la España penínsular.

De los distintos elementos del clima, la cantidad y el régimen de las precipitaciones son las que más contribuyen a la diversidad climática de la Península.

Las lluvias originan regiones bioclimáticas muy contrastadas.
*.- La disposición periférica de los relieves montañosos es responsable de la gran desigualdad en las cantidades de lluvia caída y del reparto estacional y por regiones.
*.- Las lluvias van disminuyendo de oeste a este y de norte a sur.
*.- Las mayores cantidades de agua se registran en el ángulo noroeste de la Península y las menores en el sudeste, que es el área más seca de toda Europa (Cabo de Gata).

La distinción entre la España Húmeda y la España Seca, separadas por las isoyeta de los 600 mm de lluvia anual, es el rasgo climático más importante.

La España Húmeda:
*.-  no tiene ningún mes seco aunque también en ella las precipitaciones registran los valores más bajos en verano.
*.- Los días con lluvia son al menos 160 al año pero con frecuencia superan esta cifra.
*.- A la España Húmeda pertenecen las comunidades de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco y las grandes cadenas montañosas.

La España Seca:
*.- Ocupa la mayor parte del territorio.
*.- En ella las precipitaciones están entre los 300 y los 800 mm de lluvia anual pero lo normal es que no se alcancen los 550 mm.
*.- El verano es prácticamente seco en todos los lugares pero no dura lo mismo en todas las zonas.
*.- En Andalucía puede durar hasta seis meses.
*.- Los días con lluvia también varían mucho. En el Norte de la España Seca son unos 120, en Castilla y León 70 y en Castilla-La Mancha unos 55.

El límite señalado entre la España Húmeda y la España Seca es el de la España verde, de bosques y praderas y el de la España mediterránea que se extiende por las tres cuartas partes de la Península, donde la degradación climática origina una gran variedad de paisajes agrarios.

Los contrastes más acusados son los que oponen el noroeste y el sudeste pero entre ambos se produce un cambio progresivo de la vegetación mediterránea.

Hay un clima mediterráneo en la mayor parte del territorio que se continentaliza en las tierras interiores y un clima oceánico-templado en las zonas del norte y noroeste, pero los matices regionales son numerosos.
De acuerdo con la cantidad de lluvia anual y sintetizando el conjunto de variedades climáticas que se registran en la Península Ibérica, los tipos de clima son:

A..-Templado húmedo
Se puede denominar también templado oceánico y atlántico.
*.- Tienen este clima las zonas costeras del Atlántico y del Cantábrico.
*.- Se caracteriza por frecuentes cambios de tiempo, nubosidad frecuente, humedad alta y lluvias a lo largo de todo el año.
*.- Las temperaturas son suaves en invierno y moderadas en verano por lo que la amplitud térmica anual es corta.

B..- Templado mediterráneo
Su principal rasgo es la sequía de verano.
Se distingue un clima mediterráneo de inviernos suaves (temperatura de enero por encima de 6º C) y un clima mediterráneo de inviernos fríos (temperatura de enero por debajo de 6º C).

1. Mediterráneo de inviernos suaves.
*.- Las lluvias son muy irregulares de un año para   otro y más bien escasas (400 a 600 mm)..
*.-Son lluvias torrenciales y concentradas en muy pocos días y el verano es muy seco.
*.-La amplitud térmica es mayor que  la del clima templado húmedo porque los inviernos son más cálidos.
*.- Este tipo de clima presenta muchos matices. Las temperaturas aumentan y las precipitaciones descienden en el sentido norte-sur desde Cataluña hacia Andalucía.
*.- La estación seca es más prologada en Cataluña que en Andalucía.
En Extremadura y en el valle del Guadalquivir las temperaturas del invierno son inferiores a las de las zonas costeras y las de verano más altas.

2. Mediterráneo de inviernos fríos o continental.
*.- Es el clima del interior de la Península degradado del clima mediterráneo del litoral.
*.- La continentalidad se manifiesta en una fuerte oscilación térmica anual, en temperaturas mínimas invernales que pueden alcanzar en Castilla-León los  8 grados bajo cero y en máximas de verano muy altas; en lluvias anuales escasas (300 a 600 mm), con mínimos muy acusados e invierno y verano, y en un número de días con lluvia entre 65 y 95.

En la Meseta hay tres zonas climáticas.
*.- Al sur del Sistema Central, en Castilla-La Mancha, la nieve es poco frecuente, el invierno breve y el verano largo y caluroso.
*.- En Castilla-León la nieve es más frecuente, los inviernos más largos y rigurosos y el verano corto.
*.- En el Valle del Ebro la continentalidad es mayor que en las dos Castillas: el clima es más caluroso que en ellas, las amplitudes térmicas son también mayores y la aridez más acusada.
C.    Seco o árido
Este clima responde a una mayor degradación del clima mediterráneo.
*.- La escasez de precipitaciones permite individualizarlo respecto a los demás.
*.- La estación seca supera los nueve meses y los días con lluvia son muy pocos.
*.- La media anual de precipitaciones está por debajo de los 350 mm y los 120 mm del Cabo de Gata permiten hablar de área subdesértica.
*.- Las lluvias suelen estar asociadas a situaciones de gota fría en las que las lluvias se producen en muy pocas horas. Las temperaturas del invierno son muy suaves y los veranos calurosos y largos.

Cuadro de interés

BLOQUE II. PRÁCTICA 2. La red hidrográfica peninsular

BLOQUE II. PRÁCTICA 2. La red hidrográfica peninsular


La red hidrográfica peninsular presenta una clara oposición entre los numerosos ríos, cortos y de fuerte pendiente que descienden desde los macizos montañosos y las cordilleras periféricas y algunos grandes ríos: el Tajo, el Ebro, el Duero ... que drenan la mayor parte de las tierras interiores.

Ríos de la vertiente cantábrica
*.- Son ríos cortos.
*.- Salvan un gran desnivel entre su nacimiento y su desembocadura y tienen por ello una gran capacidad erosiva.
*.- Además de numerosos, son ríos caudalosos que mantienen un caudal constante gracias a la abundancia y constancia de la lluvia a lo largo de todo el año

Ríos de la vertiente atlántica
*.- Son ríos largos y de régimen irregular, con un acusado estiaje durante los veranos y una reducción de su caudal en los inviernos por la retención nival y las situaciones de tiempo, dominadas por las altas presiones en la Meseta.
*.- Las lluvias de primavera y otoño dan lugar a crecidas

El Tajo es el más largo de los ríos peninsulares (1.007 Km.). Tiene sus fuentes en el Sistema Ibérico, atraviesa toda la Meseta y desemboca en el amplio estuario del Mar del la Paja. Su cuenca no es muy extensa y la mayor parte de sus afluentes, que descienden del Sistema Central, tienen caudales muy bajos.
En la frontera con Portugal el caudal medio del Tajo es de 124 m3 /seg


El Duero  (895 Km.) nace en la Sierra de la Demanda y recorre, paralelo al Duero la Meseta Norte. Recibe su caudal de importantes ríos que se originan en la Cordillera Cantábrica (Esla y Pisuerga). Desemboca en Oporto donde su caudal es de 650 m3/seg

El Guadiana  (778 Km.) es también paralelo al Tajo. Nace en una región de lluvias escasas y pierde una parte de sus aguas por infiltración. Su caudal aumenta en Extremadura después de atravesar los Montes de Toledo. Su curso bajo toma la dirección norte-sur y no tiene afluentes importantes.
Cuando entra en Portugal lleva 79 m3/seg

El Guadalquivir (657 Km.) drena la mayor parte de la Andalucía interior. Su principal afluente, el Genil, le aporta las aguas de Sierra Nevada. En Sevilla el caudal medio del Guadalquivir es de 185 m3/seg.
El Miño (310 Km.) drena, con su afluente el Sil  una gran parte de la región gallega. Su caudal medio es de 242 m3/seg.

Ríos de la vertiente mediterránea
*.- La mayor parte de los ríos de la vertiente mediterránea son cortos porque descienden de montañas próximas a la costa. Es el caso de los ríos de Cataluña (Llobregat) o de Andalucía oriental. En el levante, el Segura  (60 m3/seg.)   y sobretodo el Júcar (498 Km.) son ríos importantes.
*.- Pero el gran río que desemboca en el Mediterráneo es el Ebro.
*.- Presentan importantes estiajes, sobre todo en verano. Siendo cortos, excepto el Ebro, tienen una gran capacidad erosiva especialmente en ocasión de las crecidas que tienen lugar en otoño debido a lluvias torrenciales.

            El Ebro (920 Km.) nace cerca de la costa cantábrica pero a diferencia del Tajo y del Duero toma dirección sudeste. Sus afluentes procedentes de los Pirineos son numerosos y abundantes (Aragón, Gállego y Cinca) y el caudal medio del Ebro llega a 614 m3/seg. Cuando llega al Mediterráneo en Tortosa

Cualquiera que sea su longitud, los ríos de la Península Ibérica son muy irregulares y sus caudales medios registran grandes variaciones según las estaciones y según los años.
*.- Si no son ríos que nacen en las montañas más elevadas y cuyas aguas se alimentan en primavera, e incluso a comienzos del verano, de la fusión de la nieve, su régimen fluvial se corresponde con la distribución anual de las lluvias.
*.- La aridez y la evaporación estivales se traducen en un estiaje muy acusado en verano.
El estiaje afecta incluso a los grandes ríos en períodos de aridez excepcionales
*.- Por el contrario, las abundantes lluvias del otoño y del invierno producen crecidas, sobre todo en los ríos cuyo curso sigue una  pendiente muy fuerte sobre terrenos impermeables. Estas crecidas se agravan por la deforestación causa de una intensa erosión de los suelos.
*.- En la zona mediterránea, las intensas lluvias del otoño provocan inundaciones que pueden ser catastróficas.
Generalmente las regiones más áridas son las más amenazadas.
Sobre terrenos secos y sin vegetación, las grandes tormentas producen una enorme crecida de las aguas y pequeños arroyos dan lugar a considerables destrucciones  en las infraestructuras,  en las ciudades y en los campos.

Todos los ríos de la Península Ibérica conocen crecidas espectaculares.

En los tramos donde sus cauces discurren encajados las aguas pueden llegar a subir hasta 20 m. (en el Douro portugués)  o inundar grandes superficies en las llanuras aluviales.
Por sus acusados estiajes y por sus grandes crecidas, los ríos peninsulares no son navegables. Sólo algunos tramos permiten la navegación y han sido vías para el tráfico de ciertos productos (aceite y trigo, por el Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla o de madera por el Ebro hasta Tortosa)
Este tráfico ha desaparecido, salvo en los estuarios alcanzados por la marea, que es el caso del puerto de Sevilla.
A pesar de su irregularidad los ríos de la Península Ibérica han sido aprovechados para la producción hidroeléctrica y para los regadíos.
En un país sin lagos, los embalses, más de quinientos, constituyen en muchos casos grandes superficies de aguas interiores que transforman los paisajes naturales y amplían las tierras de regadío.
La energía hidráulica, la mayor parte de la cual se obtiene en los ríos de la mitad norte de la Península, de más caudal y con cursos de fuertes desniveles, creció en España de forma sostenida desde 1940 hasta 1970.
Depende mucho de las lluvias de cada año y aunque es una energía renovable y limpia, plantea conflictos con otros usos del agua (riego de las tierras y consumo urbano) y no puede competir con la energía térmica.
Aunque la producción de electricidad ha aumentado en España debido sobretodo a la de origen térmico y nuclear, las centrales hidroeléctricas, lejos por lo general de los grandes centros de consumo, cubren la tercera parte de la demanda
Las presas han conseguido aumentar las tierras dedicadas a cultivos de regadío de mayor demanda y productividad.
Se ha expandido el cultivo de frutas, hortalizas, plantas industriales; y el aumento de plantas forrajeras permite el crecimiento de la ganadería. La expansión de las superficies agrícolas regadas se ha producido en las cuencas de los grandes ríos y en virtud de trasvases de una cuenca a otra. Las tierras de regadío representan el 16 por 100 de la superficie agraria total.
Pero esta agricultura es muy dependiente del uso de pesticidas y de abonos químicos por lo que es una actividad cada vez más contaminante y su impacto ambiental sobre los sistemas hidrológicos y, por tanto, sobre los ríos es cada vez mayor. El regadío se sustenta además en la explotación de aguas subterráneas mediante la perforación de pozos que altera los caudales de los cursos fluviales y deseca lagunas y humedales.
 Los ríos reciben además gran cantidad de vertidos industriales sin depurar que en grandes cantidades impiden que se produzca la purificación natural del agua. La contaminación urbana deriva en la existencia en el agua de virus y bacterias y de nitratos y fosfatos contenidos en los detergentes. La contaminación rural tiene también su origen en la limpieza de granjas, establos y cuadras